Confit de pato

Un clásico plato francés: las más tiernas patas de pato guisadas en su propia grasa hasta alcanzar una suavidad absoluta. Se puede servir directamente o dorar en el horno para obtener una costra crujiente.
Ingredientes
- al gusto Sal marina
- 4 ud. Hoja de laurel
- 4 diente Ajo
- al gusto Tomillo
- 4 ud. Patas de pato
- 100 ml Vino blanco
Preparación
- Un día antes de la preparación, coloque en el fondo de un recipiente poco profundo la mitad de la sal, la mitad del ajo y la mitad de las hierbas. Coloque las patas de pato con la piel hacia arriba y esparza sobre ellas la sal, ajo y hierbas restantes. Cubra y refrigere durante la noche (puede ser 2 días).
- Vierta el vino blanco en una cazuela en la que las patas de pato quepan en una sola capa. Retire la sal de las patas y colóquelas con la piel hacia abajo en el vino. Cubra con la tapa y ponga a fuego medio. Cuando el vino empiece a hervir, reduzca el fuego al mínimo y cocine durante 2 horas, comprobando periódicamente que el líquido apenas hierva. Utilice un difusor de calor si lo tiene. Después de 2 horas, las patas de pato deben estar completamente cubiertas con su propia grasa y la carne estará tierna como la mantequilla. Deje enfriar.
- Las patas de pato están listas para servir y pueden consumirse inmediatamente. Si desea hacerlas crujientes, empaque bien las patas en un recipiente de plástico o frasco, cúbralas con grasa (no con el líquido del fondo de la cazuela), tape y conserve en el refrigerador hasta un mes o en el congelador hasta 3 meses. El líquido del fondo de la cazuela se convertirá en una salsa aromática: enfríelo o congélelo antes de usar.
- Para obtener una costra crujiente, precaliente el horno a 220°C. Saque las patas de la grasa y colóquelas con la piel hacia abajo en una sartén refractaria. Hornee durante 30–40 minutos, dándoles la vuelta aproximadamente a la mitad del tiempo, hasta obtener una costra dorada y crujiente. Sirva con la salsa tibia, ensalada crujiente y papas crujientes.